Abrir la entidad toma unas semanas. Operarla bien toma doce meses: qué facturas, qué te retienen, qué declaras allá y qué declaras acá. Ese es el trabajo. El papeleo es apenas la puerta.
Toma unos 4 minutos. Aquí no se paga nada: recibes una cotización armada para tu caso.
No un consultor al que llamas cuando algo se rompe. Alguien metido en los números cada mes, que lo ve venir antes de que te cueste.
Cualquiera puede formar una LLC; hasta hay software que escribe el operating agreement. Eso no es lo que te cuesta dinero. Lo que te cuesta dinero es qué entidad, en qué estado, cómo se facturan entre sí dos empresas en dos países, y qué te va a exigir el IRS después.
Por eso aquí no cobramos por llenar formularios. Primero se hace la planeación y de ahí sale la entidad, no al revés.
Casi todo el que viene a abrir empresa en Estados Unidos viene por una sola razón: para que el cliente americano le pueda pagar. Como punto de partida está bien. Como plan completo, sale caro.
El mismo papeleo. El mismo costo de abrirla. La diferencia es si alguien decidió estas cosas antes de firmar, o si no las decidió nadie.
No son hipótesis. Son las cuatro formas en que los dueños extranjeros pierden dinero en Estados Unidos cada año.
Una LLC de un solo dueño extranjero está obligada a presentarlo. $25,000 por año, más $25,000 por cada 30 días después del aviso del IRS, sin tope. Se dispara aunque no haya ventas: meter dinero a la cuenta ya es transacción reportable.
Casi toda América Latina no tiene tratado de renta con Estados Unidos: solo México, Chile, Venezuela, Jamaica, Trinidad y Tobago y Barbados. Sin tratado, ciertos pagos que salen de EE. UU. se retienen al 30% parejo. Si el tuyo cae en esa canasta depende de cómo lo documentaste.
Si tu empresa americana le compra a tu empresa de allá, el precio entre las dos decide cuánta utilidad se grava en cada país. El IRS puede re-fijarlo. La documentación se arma desde el día uno, no después de que llega la carta.
Un no residente no puede ser accionista de una S-Corp. Si alguien ya hizo esa elección por ti, nunca fue válida. La gente se entera años después, con las declaraciones ya presentadas.
Está bien: es la puerta, y es un proceso fijo. Marcas lo que necesitas en el formulario y te lo cotizo. Lo que no es proceso fijo es la estructura, y esa se cotiza después de mirar tu caso.
Las preguntas cambian según lo que contestes, así que solo te pregunto lo que aplica a ti. Cuando termines lo reviso yo y te mando la cotización.
Estas las leo yo. Te escribo con la cotización armada para tu caso, no con una lista de precios genérica.
Si es urgente, respóndeme al correo que te va a llegar y me lo dices.
Josh Alballero. Más de 25 años en contabilidad, impuestos y estructura para negocios que operan entre América Latina y Estados Unidos. Dirijo tres empresas y formo a la gente que hace este trabajo.